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jueves, diciembre 04, 2014

El fanfiction es bien

Comienzo a escribir con la convicción de que el resultado será ridículo, pueril; y sin embargo con entusiasmo. Dicen, y con razón,que el fanfiction es plagio, basura, moralmente reprochable; pero quiero romper una lanza a favor de él.

Es un plagio. Está bien, es un plagio ¿y qué?, me encantan las personas dispuestas a morir en la defensa de los autores de los universos en que se basan las historias que se suben a diario a archiveofourown.org o fanfiction.net, ¿cuál es el perjuicio que recibe la obra de un autor con el fanfiction? ¿qué daño le hace? Los autores que piden a estas páginas no subir historias basadas en sus universos están en todo su derecho y nadie debe cuestionarlos ni un instante, pero no es de la potestad del autor a hacer lo que le plazca con los derechos de sus obras de lo que hablo, sino de la gente que cree que quienes dejan a los fans utilizar sus creaciones (J.K. Rowling la más famosa entre estos) perjudican a las historias que crearon.
Vamos a ver: ¿qué es el fanfiction? Ficción, claro. Fantasía, también. Un subproducto irreal de un texto, película, serie, etc, que es objeto del fanatismo de alguien. La única diferencia entre éste y la imaginación desatada de quienes amamos un poco más de la cuenta historias ficticias, es que se comparte. ¿Compartir no tiene nada de malo, cierto? ¿Si el autor no se opone y nadie se lucra con ello a quién podría interesar? A empresas que siempre están jodiendo más de la cuenta. Pero si Morrissey puede mandar a la merde a tantas discográficas, entonces yo puedo hacer lo propio con Time Warner.



Y es basura. Nunca voy a convencer a nadie de que el fanfiction no es basura, pero tengo mis buenas razones para disfrutar de mi basura y se joden, eruditos del placer y las buenas maneras artísticas, porque las voy a poner por escrito:

*Son todo lo que alguna vez quisimos leer sobre nuestras historias favoritas. Hay que tener una dosis de fanatismo considerable para entenderlo, Harry Potter no es sólo una historia insulsa que se acabó hace unos años, es LA historia insulsa que se acabó hace unos años. Y nuestra infancia, y adolescencia, y el motivo para no tener novia de algunos. Queremos leer más sobre ellos, es entretenido y una historia bien escrita sobre Snack siempre se agradece.

*No tienes ni idea de porqué, y no por eso es menos válido. Es simple: si quiero grabar mis recuerdos favoritos en un dvd y reproducirlos hasta el hartazgo lo hago y no debería haber nada de malo en ese trozo de felicidad. Cuando los chicos dicen "Crepúsculo salvó mi vida" lo dicen en serio y hay que tener una dosis de ovarios muy grande para hacerlo, no puedo explicar por qué y en este punto quizá esto suene demasiado idiota, pero si hubieran escuchado la mitad de historias que yo sobre estas personas quizá intentarían entenderlos un poco, nadie está para ser ridiculizado por vivir.

*Hay algo encantador en esa manera simplificada de contar, omitiendo todo oficio literario elaborado, poniendo cosas directas y fáciles de leer, y sin embargo hermosas. Y es que no es por buscar una narrativa excelsa que las leemos, es que queremos ver un poco más del espectacular mundo que se cierra ante nosotros cuando nuestra serie, libro, o lo que sea, favorito acaba, y para eso una narrativa sencilla basta. Además entre los fanfickers también hay gente que escribe hermoso, sencillamente porque saben contarte lo que te quieren contar.

En resumen, cuando leo mi basura de ficción tengo la misma validez que cuando leo a un premio Nobel: ninguna.

lunes, mayo 05, 2014

Lo que solía escribir



Siempre pensé que la existencia, oscura y remota, de nuestra especie sería aún menos apreciada en el horizonte de nuestra extinción si no existieran quienes intentaran salvar su recuerdo.

Parece raro, y durante algún tiempo creí de hecho que cualquier intento humano por evitar nuestro olvido sería tan vano como cualquier hoja elevada al viento de su azaroso destino, porque, después de todo, no elegimos cómo nos recuerdan ni quién juzga lo que hicimos como trascendente o banal.

Así que para mí sonaba un poco inútil la osadía de querer preservar la memoria nuestra historia, esa que sería fácilmente olvidable en el universo cuando ya no estemos. Pero también entregar lo que fuimos al juicio del tiempo y fuerzas ajenas me parecía mediocre. No podía simplemente permitir al universo ver a nuestra especie como algo que no fue.

¿Qué somos? "Lo que queremos ser" es siempre mi respuesta. Somos los que queremos ser. Por eso los artistas son tan valiosos para mí, de ahí nace mi admiración; ellos no se rinden, no asumen que el recuerdo de esta especie está perdido o condicionado a lo que algún ente externo quiera percibir de nosotros. Ellos aún creen que podemos tratar de que nos vean del modo en que quisiéramos, del modo en que fuimos como especie. Y retratan, capturan y exhiben cada aspecto de lo que somos, de lo que fuimos, de esa muestra de que nuestra especie no se limita a claudicar.


Ellos son arte: el reflejo de que estuvimos aquí e hicimos cosas, de que no nos rendimos aunque el objetivo que perseguíamos fuera más grande que nosotros e imposible de conseguir. Ellos muestran que comprendimos, de la manera limitada en que pudimos, al universo, y que siempre quisimos mejorar esa comprensión.