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martes, diciembre 15, 2015

6 autores fundamentales




He hecho un breve repaso por la historia de la literatura, aunque cuando lo empecé no era consciente de lo que buscaba. No era un día lleno de flores amarillas o un viaje por mundos distantes, yo quisiera atribuir a esas veleidades el fin de mi búsqueda, pero debo admitir que caí en la trampa de auto descubrimiento y lo único que me ha interesado en mis lecturas soy yo. Como los extraviados que dejan sus diarios en un estante de la biblioteca para que alguien lo encuentre, los autores que aquí nombro tienen escritos llenos de preguntas ontológicas y, para mi desgracia, pocas respuestas.


Empecé a leer a Dostoievski joven, muy joven, y a Poe, y sentía una justa admiración por la maestría que mostraban, cada uno dentro de sus temas y estilo, en las descripciones psicológicas. El tiempo me ha hecho reconsiderar al autor ruso, no sólo es un maestro, sus textos están llenos de belleza y capturan la condición humana de una forma que no he conocido en otro autor. Pero ni Poe ni Dostoievski me han proporcionado jamás algo más que preguntas. El último cuenta entre sus libros un pasaje con el que lloro cada vez que lo leo, un pasaje que se parece a mí, y acaso a cada persona en el mundo, pero que no encierra más solución a mis cuestionamientos que cualquier línea escrita para morir en el olvido. Se me ocurre ahora mismo que mi resolución ha sido inútil ¿cómo puedo encontrar en un escritor algo más que literatura? Mas esto es lo que me he empeñado en hacer durante mucho tiempo y quiero poner por escrito esa tozudez monumental.

Hesse fue un hombre espiritual, quizá por eso lo rechacé al instante, la idea de entregar mi vida a designios ajenos, sin garantías, me es difícil de aceptar. No soy una persona particularmente programada para dar de mí más que migajas, no puedo cultivarme espiritualmente, Hesse rechazaría mis certezas tanto como yo sus elucubraciones y quebraderos de cabeza, nos hemos dado una tregua, lo admiro muchísimo pero no me convencerá de nada. Es importante, me señaló el camino que no podía recorrer. Aún pienso en ese camino a través de los sucesos y los años que me separan de nuestro primer encuentro, y en los momentos de mayor desesperación Hesse es a lo único que me aferro, Dostoievski tenía su Biblia, yo a Siddhartha.


No sé cómo pasé de Hesse a Sartre y Camus. De estos dos no tengo mucho qué decir, son un trayecto inevitable, ya no me sentiré inocente nunca más. Para mí son más importantes que Kafka porque los leí en simultáneo y con injusticia, el bueno de Franz no estaba intentando convencer ni mover a nadie, la fuerza de su literatura se apoya en una rara franqueza, casi puedo creerme la historia de su deseo ardiente de que nadie lo leyera jamás. Y sin embargo no fue Kafka el que me alcanzó primero. Sartre, aunque media academia no lo crea, poseía genio literario, he pasado tanto tiempo con él que puedo leerlo en subniveles y encontrarle matices que muchos creen que me invento en su favor, yo nunca le haría favores a ese bizco manipulador. Sucede que mucha gente no lo lee en serio o sucede que yo soy uno de esos estalinistas come-niños; no hablaré de política, “El aplazamiento” es el libro de un hombre insatisfecho que no terminó su tetralogía porque Husserl fue un viejo malvado que hizo mucho daño al mundo, aun así no concibo que alguien crea que no hay belleza en esta obra, ni en “El muro”, ni en “Los secuestrados de Altona”; Sartre, ese pequeño pequeño-burgués, sabe más de la miseria humana que cualquier francés de su generación.  A veces es torpe estilísticamente pero no tonto, sus palabras me persuadieron durante mucho tiempo y me parece importante señalar que aún no me desengaño de él. Camus no es el tipo que viene por añadidura, de hecho lo empecé a leer mucho antes. Estaba en la senda correcta y me quedo con la sensación de que no llegó a escribir su mayor obra antes de que el espíritu de James Dean se apoderara de él y decidiera morir. Camus me parece menos torcido que los otros (¿qué decías de los otros, Jean-Paul?), intenta ocultar el arrojo con que se entrega a la vida, es un loco contenido entonces su literatura está medio muerta (hay que estar loco, Albert, hazle caso a Bukowski que para algo vivió más años que tú), hay algo pasivo-agresivo en mí cuando lo leo, es el 2015 y soy Meursault a falta de ser Aliosha Karamázov. Pongamos que Camus es el tipo que me sirve de punto de referencia y dejémoslo ahí, otros prefieren tener de referencia a  Joyce y yo preferiría morir antes que perderme en esos parajes (no se me entienda mal, Joyce debe ser leído con referencias, no ser una).


¿El espíritu de Jimmy Dean?


6  autores fundamentales. Quisiera haber puesto aquí a Proust, Céline, Vonnegut, Shólojov, Mann, Flaubert, Yourcenar, muchos de estos me parece superiores literariamente. Capote escribió líneas hermosas que, pese a lo que diga Gore Vidal al respecto, Camus nunca soñó con alcanzar. Pero son aquellos y no estos mis autores fundamentales, no estuve pretendiendo armar una lista y, si ahora miro hacia atrás y soy capaz de inventar un patrón coherente para estas lecturas, quiero creer que es porque me los encontré fortuitamente, como podría no haber encontrado a ninguno.

viernes, diciembre 12, 2014

El hombre en el laberinto

No voy a reseñar un libro de diez. Este es un libro de diez y no recuerdo la mayor parte de lo que hay en él, pero lo amo. Reseñarlo es como redundar. Y que mi limitada retentiva no envanezca la exquisitez que encierra la, para mí, mejor obra de Robert Silverberg.

Ya que no recuerdo los detalles, sino las sensaciones, voy a hacer algo distinto. Existe un hombre de andar recluido y cuasi muerto en un mundo que nuestro desinterés no nos da para recordar. Él dice que el ser humano es despreciable porque no puede soportarse a sí mismo, un hombre dotado de inmensa sabiduría ¿a qué costo? No sabemos, y desearía que su martirio no fuera tan difícil de soportar.

¿Cuántas vidas dejan de valer la pena por nuestra extrema idiotez? La especie que no puede detenerse a pensar. La "más inteligente" y no puede detenerse a pensar. ¿Cuánto mal nos hemos hecho? Echo de menos cosas que nunca tuve, como la estabilidad. ¿Será que valemos lo suficiente para merecer hacer eso a los otros? ¿Valemos tan poco para merecernos a nosotros mismos, con todo nuestro desperdicio alrededor?

Empatía, Dick Muller nos enseña sobre la empatía que no estamos dispuestos a tener. Es un sentimiento tan actual, tan necesario, pero no nos importa. El ejercicio de preocuparse por el otro es siempre interesado y ruin. Amo a las personas que si se involucran positivamente, pero no conozco a ninguna, quizá por eso adolezco de deseos de dar amor. ¿Cuánto amor dio Dick Muller? El suficiente. El necesario.

Él parece tan indispuesto y cansado. Yo también lo parecería, y tú, y tú, y tú.
Deberíamos temer por nosotros y nuestro futuro, porque es ridículo ver cuanta gente es capaz de ignorar sin remordimiento todo lo que son. Capitalismo salvaje, capitalismo humano (sin especismo) porque sólo nosotros hemos construido esta muerte dolorosa y la tumba que hemos cavado de sol a sol. Somos responsables de lo que no tratamos de evitar, me dijo un amigo estrábico que no era nada, y era verdad.

¿Cuántos nos creemos justos? No somos justos cuando nuestra respuesta a los problemas de los más oprimidos es que, realmente, no nos importan. Jeane, There's ice on the sink where we bathe, So how can you call this home when you know it's a grave?

jueves, diciembre 04, 2014

El fanfiction es bien

Comienzo a escribir con la convicción de que el resultado será ridículo, pueril; y sin embargo con entusiasmo. Dicen, y con razón,que el fanfiction es plagio, basura, moralmente reprochable; pero quiero romper una lanza a favor de él.

Es un plagio. Está bien, es un plagio ¿y qué?, me encantan las personas dispuestas a morir en la defensa de los autores de los universos en que se basan las historias que se suben a diario a archiveofourown.org o fanfiction.net, ¿cuál es el perjuicio que recibe la obra de un autor con el fanfiction? ¿qué daño le hace? Los autores que piden a estas páginas no subir historias basadas en sus universos están en todo su derecho y nadie debe cuestionarlos ni un instante, pero no es de la potestad del autor a hacer lo que le plazca con los derechos de sus obras de lo que hablo, sino de la gente que cree que quienes dejan a los fans utilizar sus creaciones (J.K. Rowling la más famosa entre estos) perjudican a las historias que crearon.
Vamos a ver: ¿qué es el fanfiction? Ficción, claro. Fantasía, también. Un subproducto irreal de un texto, película, serie, etc, que es objeto del fanatismo de alguien. La única diferencia entre éste y la imaginación desatada de quienes amamos un poco más de la cuenta historias ficticias, es que se comparte. ¿Compartir no tiene nada de malo, cierto? ¿Si el autor no se opone y nadie se lucra con ello a quién podría interesar? A empresas que siempre están jodiendo más de la cuenta. Pero si Morrissey puede mandar a la merde a tantas discográficas, entonces yo puedo hacer lo propio con Time Warner.



Y es basura. Nunca voy a convencer a nadie de que el fanfiction no es basura, pero tengo mis buenas razones para disfrutar de mi basura y se joden, eruditos del placer y las buenas maneras artísticas, porque las voy a poner por escrito:

*Son todo lo que alguna vez quisimos leer sobre nuestras historias favoritas. Hay que tener una dosis de fanatismo considerable para entenderlo, Harry Potter no es sólo una historia insulsa que se acabó hace unos años, es LA historia insulsa que se acabó hace unos años. Y nuestra infancia, y adolescencia, y el motivo para no tener novia de algunos. Queremos leer más sobre ellos, es entretenido y una historia bien escrita sobre Snack siempre se agradece.

*No tienes ni idea de porqué, y no por eso es menos válido. Es simple: si quiero grabar mis recuerdos favoritos en un dvd y reproducirlos hasta el hartazgo lo hago y no debería haber nada de malo en ese trozo de felicidad. Cuando los chicos dicen "Crepúsculo salvó mi vida" lo dicen en serio y hay que tener una dosis de ovarios muy grande para hacerlo, no puedo explicar por qué y en este punto quizá esto suene demasiado idiota, pero si hubieran escuchado la mitad de historias que yo sobre estas personas quizá intentarían entenderlos un poco, nadie está para ser ridiculizado por vivir.

*Hay algo encantador en esa manera simplificada de contar, omitiendo todo oficio literario elaborado, poniendo cosas directas y fáciles de leer, y sin embargo hermosas. Y es que no es por buscar una narrativa excelsa que las leemos, es que queremos ver un poco más del espectacular mundo que se cierra ante nosotros cuando nuestra serie, libro, o lo que sea, favorito acaba, y para eso una narrativa sencilla basta. Además entre los fanfickers también hay gente que escribe hermoso, sencillamente porque saben contarte lo que te quieren contar.

En resumen, cuando leo mi basura de ficción tengo la misma validez que cuando leo a un premio Nobel: ninguna.

lunes, mayo 05, 2014

Lo que solía escribir



Siempre pensé que la existencia, oscura y remota, de nuestra especie sería aún menos apreciada en el horizonte de nuestra extinción si no existieran quienes intentaran salvar su recuerdo.

Parece raro, y durante algún tiempo creí de hecho que cualquier intento humano por evitar nuestro olvido sería tan vano como cualquier hoja elevada al viento de su azaroso destino, porque, después de todo, no elegimos cómo nos recuerdan ni quién juzga lo que hicimos como trascendente o banal.

Así que para mí sonaba un poco inútil la osadía de querer preservar la memoria nuestra historia, esa que sería fácilmente olvidable en el universo cuando ya no estemos. Pero también entregar lo que fuimos al juicio del tiempo y fuerzas ajenas me parecía mediocre. No podía simplemente permitir al universo ver a nuestra especie como algo que no fue.

¿Qué somos? "Lo que queremos ser" es siempre mi respuesta. Somos los que queremos ser. Por eso los artistas son tan valiosos para mí, de ahí nace mi admiración; ellos no se rinden, no asumen que el recuerdo de esta especie está perdido o condicionado a lo que algún ente externo quiera percibir de nosotros. Ellos aún creen que podemos tratar de que nos vean del modo en que quisiéramos, del modo en que fuimos como especie. Y retratan, capturan y exhiben cada aspecto de lo que somos, de lo que fuimos, de esa muestra de que nuestra especie no se limita a claudicar.


Ellos son arte: el reflejo de que estuvimos aquí e hicimos cosas, de que no nos rendimos aunque el objetivo que perseguíamos fuera más grande que nosotros e imposible de conseguir. Ellos muestran que comprendimos, de la manera limitada en que pudimos, al universo, y que siempre quisimos mejorar esa comprensión.

lunes, noviembre 25, 2013

"Los Juegos del Hambre: En Llamas"



En Llamas, la vilipendiada, la esperada, la ignorada, la contundente. El escenario en que transcurre está en un estado de afectación tal que apenas es tangible la carga emocional que deben llevar sus protagonistas, pero se logra, a pesar de lentitud apreciable en ese aspecto. Si, es un pelín confusa.

Confiaba en Francis Lawrence, y lo que hizo está más allá de lo que yo esperaba de esta cinta. ¿Palomitera? De las mejores de este año. Busca entretener, busca prendarte a la historia que transcurre ante tus ojos para que no te quede más remedio que verla, consigue aquello que fue a buscar: ser un aceptable taquillazo (no mariconadas como The mortal instruments) pero además se lleva el premio: ser inintencionadamente más de lo que pretende.

No esperaba que captase tan bien la emoción, el llanto, la desesperación, no esperaba que fuese clara respecto a lo que impulsaba a cada uno a cultivar tal deseo de rebelión. Porque si "Los Juegos del Hambre" era una babosada llena de seres mundanos que se conforman con no ver morir a los que quieren, "Los Juegos del Hambre: En Llamas" cultiva el inconformismo y la insatisfacción de una forma certera. Aquí hay de dónde comprender al personaje, de dónde profudizar brevemente, lo cual me lleva a otro punto destacable: Las actuaciones. Woody Harrelson, Jennifer Lawrence y Stanley Tucci, en ese orden, lograron las mejores interpretaciones en la cinta. Jenn sorprende con su, aún en proceso, camino a la madurez actoral; Woody es Woody, y no podría interpretar mal un papel que le queda tan bien (recordemos la pasada premier de "Free Birds", ta-chan); Stan logra mi simpatía por tan creíble carisma, además, ¿quién no sonrió al verle tan hipócritamente entusiasta aún ante el borde del abismo?

En "En llamas" Panem resulta más oscuro y verosímil que en su predecesora, enmarcando escenas de acción bastante mejor logradas (tomando en cuenta el corte más suave de la segunda entrega de la trilogía en comparación a la primera), una historia en general más interesante, que (y en esto aplaudo a Francis Lawrence) no adolece de pesadez, mantiene un buen ritmo a lo largo de sus dos horas y media, y es entendible (en su medida, ya dije que es algo confusa) para el no conocedor de los libros.

Aquellos que llevamos más de dos años esperando a por esta adaptación agradecemos lo bien hecha que está, y que no sea un somnífero fulminante de casi tres horas de duración. La banda sonora pudo estar mejor.

Calificación: Un 8 cerrado. Por tanto tiempo de espera, tanto amor a la historia, y la satisfacción de no ser Crepúsculo, Hermosas Criaturas o Percy Jackson.

domingo, septiembre 29, 2013

Nihilismo o estupidez

Las cosas siguen pareciendo normales a pesar de la fatalidad implícita en todo. Cada año, esperando que algo cambie en ese mundo diario que es tan igual siempre, no existe providencia humana ni divina, ni siquiera un azar belicoso que haga que las cosas sean como son. Todo es simplemente porque así se nos presenta, y podemos actuar en cada situación dependiendo de nuestras capacidades.

Creo que no hay nada que provenga de nada, realmente no me importa que sucede en el futuro, qué sucedió en el pasado, ¿qué cadena une a los aconteceres diarios que los hace formar parte de un todo? No formamos parte de un todo. Las cosas serán siempre lo que logremos que sean, no hay un verdadero sentido en lo que obtenemos de las situaciones diarias. ¿Tiene sentido? ninguno.


A nuestras situaciones las une el superfluo hecho de que nos acaecen a nosotros pero, en la vastedad del horizante de posibilidades de la existencia, ¿qué nos hace pensar que somos nosotros quienes importamos? Porque cualquier suceso que nos haya ocurrido pudo haberle ocurrido a cualquier otro, por cualquier motivo. Si nos ocurre a nosotros, ni siquiera el azar importa en este caso. El azar es ese flujo de cosas que pasan sin motivo ni detonante: cosas que no podemos controlar, ¿por qué habrían de importarnos? Yo ignoro al azar tanto como a cualquier otro influjo que tengan los acontecimientos en el futuro de todo lo que encuentro a mi alrededor.

Asumo que las cosas estarán allí por alguna razón sin importancia, y si no lo están, será por algo. Algo, por supuesto, que está fuera de mi control. Las leyes, las normas, la moral. El hombre siempre ha anhelado el poder de controlar las cosas, lo cual me parece un absurdo tremendo. ¿Y si la humanidad llegase a un punto en que pudiera controlarlo todo: las leyes físicas, las normas sociales, la "conciencia" de todos los seres que pueblan este planeta insignificante? ¿Entonces qué? Yo digo que entonces se daría cuenta del tremendo absurdo que es. Estar en el pináculo de la existencia (que no de la "creación" -con muchas comillas-) sólo debe servir para aburrirse, para advertir el sentido del que carece nuestra vida, y la de cualquier otro ser que habite este confín cerrado que llamamos 'universo'. Nada tiene un sentido practico, ni lógico, ni moral, eso es lo que pienso; las personas se las han arreglado durante siglos para escapar de esa sinrazón de la existencia. Vivir sin un propósito, ellos lo sabían, es tremendamente vacío. La vida, la existencia, es tremendamente vacía.


Muchos dicen que todavía se pueden intentar hacer cosas, distracciones vanas para una vida que está destinada a no perdurar dentro de la vastedad del cosmos. "El infinito", ese sentirse parte de algo, sentirse parte de su propio proyecto de construcción. Las personas suelen intentar construir cosas, familias, hazañas, historias, edificaciones para la posteridad. Cosas que podrían resultar exterminadas en milésimas de segundo con el hálito pesadumbroso de una explosión. Y también cosas que quedarán en el paso de los eones. Sin sentido todas ellas, sin una finalidad.

Nada, por muy longevo que sea, perdurará. Y yo parezco muy fatalista porque muchos desean pensar que valdrán algo para alguien cuando ya no estén aquí. Yo dudo que el último hombre sobre la tierra se acuerde de Da Vinci. Yo dudo que el último ser en el universo recuerde nuestra herrática especie, nuestro modesto planeta, eso que quisimos edificar para que fuese algo entre la nada. Pero intentamos cosas aunque nadie vaya a recordarlas jamás. Con eso somos muy ególatras, muy optimistas, demasiado esperanzados. Ocupamos nuestro propio espacio, que será nada cuando ya no estemos para identificarlo como propio. Ocupamos nuestro tiempo en cosas, hacer algo nos permite creer que lograremos algo realmente. Hacemos cosas, intentamos hacer otras, vivimos en el devenir de las situaciones, creemos tener el control sobre algo. Creemos ser alguien. Finalmente, y con todo, opino que el único modo de perdurar en un organismo infinito que se come con el tiempo así mismo, es destruirlo.

viernes, agosto 30, 2013

City of Bones: Mi opinión




City of Bones ha sido un tema que ha dado mucho de qué hablar últimamente. La película ha traído mucha atención sobre el libro y sobre la saga en general. Ahora bien, hay muchas cosas en las que nunca concordaré con nadie, principalmente porque mi época de fangirl pasó ya hace mucho.

El estreno de la cinta en mi país es el día de hoy. Sin embargo, debo decir un par de cosas. Primero, la vi antes del día de su estreno porque para mí no merecía la pena. Es decir, me parecía que el director, el cast y los muchísimos avances, eran datos demasiado ambiguos para 'tomar el riesgo' de gastar dinero que-no-tengo en ir a verla. Si bien, también debo afirmar concisamente que soy nefilim, le tengo un gran cariño a Cazadores de Sombras y el mérito de una saga no se envanece por la calidad de sus películas.

Cuando Hollywood escasea en ideas hay muchas víctimas, y los libros suelen ser de las primeras bazas en ser jugadas por productores y estudios cinematográficos con personal de dudoso talento. No obstante, esto que he dicho para mí no es lo que sucede actualmente. Hollywood no escasea en ideas (o puede que si, pero no viene al cuento), Hollywood está hambriento de ganar más con el mínimo esfuerzo; la gran cantidad de películas insulsas y palomiteras que pueblan los cines últimamente refuerzan esta idea.

No pudo haber un peor momento para que 'de repente' y 'de la nada' a algunos estudios se les diera por adaptar bestsellers juveniles. El afán de lucro siempre está implícito en las películas del cine convencional, pero en esta ocasión la intención de los estudios cinematográficos no podría ser más ruin y repugnante. Me da asco, sinceramente, mucho asco, que tomen al público por idiota (aunque, en muchos aspectos, pueden llegar a serlo), y volcar a un puñado de cientos de miles de fans de una saga al cine a ver un producto de calidad inferior es un engaño reprochable.

Ahora bien, si hasta el momento no he hablado en este post de la película de CoB es porque no pienso hacerlo. Que no me gustó, eso está clarísimo, pero mi opinión se extiende mucho más allá en lo que respecta a este asunto. No es que la película me pueda llegar a gustar o no, a muchas personas les gustó y yo respeto eso, pero el trasfondo del asunto es más complejo que un simple "oh, me encanta el actor que hace de fulanito de tal personaje" o un "mira lo que le han hecho al libro". Quiero decir, al margen de que esté bien adaptado o no está la sucia maraña de marketing que le quita la esencia a todo. No es un "Las películas de La Huésped, Hermosas Criaturas y Ciudad de Hueso están mal adaptadas", es un observar lo que ratas de podredumbre pretenden hacer con los fans. ¿Que si se están aprovechando? Para mí es claro que si. Y nadie puede parar esto. Los adolescentes seguirán yendo a ver las adaptaciones de sus libros favoritos. Todo esto hasta que deje de ser un negocio rentable (Y, no sé, pero los fracasos en taquilla deberían ser muestra de que no lo es).

Una película no es una entretejida maraña de elementos que se conjugan mágicamente para pretender vender, es un todo que se profundiza en sus detalles, una obra de arte que merece especial cuidado. Esto no lo vamos a encontrar en la inmensa mayoría de las cintas, porque todas quieren ser taquillazos sin importar la fórmula. Puedes tomar a esos actores que te parecen todo lo guapos que quieran, puedes tener un presupuesto elevadísimo, un director de éxito en taquilla y una historia que ha vendido millones en todo el mundo. Eso no te garantiza nada.

Si van a ver City of Bones, claramente, es bajo su propio riesgo. Cuando alguien no nota que un producto está siendo prostituido para llegar a ser atractivo y digerible, está siendo todo lo ciego que puede ser. La película te puede parecer buena, pero la intención tras la misma es lamentable. Pasado el fangirleo por ver una versión soft de aquello que leíste, nada es tan rosa como parece. Personalmente, no quiero más adaptaciones de libros, y ustedes...¿para qué las quieren?, ¿De verdad quieren la masacre en la que se va a convertir esto? Pues bien, yo no quiero cadáveres cinematográficos. Porque, definitivamente, una película insulsa que se hace para vender y que no puede ni siquiera funcionar en taquilla es eso, un cadáver cinematográfico.

Una película con mucho cuerpo pero sin alma. Eso fue The Host, eso fue Hermosas Criaturas, y eso es City of Bones. No quiero alargar la lista, pero estoy segura de que hay varias más y ustedes las recuerdan. Lamento lo que hicieron con CoB, y ruego porque a Ender's Game no le hagan lo mismo, aunque lo veo poco probable.

lunes, agosto 12, 2013

La literalidad: Netochka Nezvanova

Este libro es una profunda fascinación que tengo por un grande. Dostoievski forma parte de ese reducido numero de autores de los que puedo afirmar sin vacilación que son mis favoritos. Y mi primer amor ruso fue esta obra.
Mi gusto por aquellos libros que no son tan renombrados en autores cuyas obras principales han sido tan aclamadas es palpable. Están Faulkner y ¡Absalón, Absalón!, Bukowski con su Pulp y Kafka y El Castillo. No puedo explicarme porqué, pero a veces logro identificarme más con obras, no más pequeñas, pero por lo menos sí más modestas en cuanto a ambición y envergadura de las mismas. Tal vez por eso aún persisto en mi dura batalla contra La Peste o El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, que son libros a los que venceré algún día pero que me resultan difíciles, demasiado totalizadores de un sentimiento, quizá.

Así pues, Netochka Nezvanova es ligero, ágil, hermoso, vivaz incluso. Y esas obras sencillas pero sustanciales he tratado de no pasarlas por alto, porque siempre me encuentro con alguna sorpresa. Hay libros a los que no puedes rechazar bajo los argumentos de otros, porque son personales y precisos. Y con Netochka Nezvanova hubo una chispa de reconocimiento entre un conjunto de situaciones del libro y cierta concepción premeditada que tenía yo de la sociedad en ese entonces. Y el padrastro fracasado y tiránico sirve para expresar muy bien esa concepción. En esa época, yo tendría a lo sumo 11 años, pensaba mucho en cómo estaba organizado el mundo, y la injusticia de la obra llegaba a conmoverme de un modo extraño.

Yo no era la persona indiferente que soy ahora, claro, y el libro dejaba un par de preguntas tintineantes en mi cerebro. Y para una persona de esa edad esas preguntas adquieren cierta importancia. Yo no solía leer literatura, y en realidad nunca me ha interesado la literatura más que para hacerme preguntas acerca de ella. Y el librito me enganchó, de alguna manera, al pensamiento. Claro, yo solía pensar, pero aquel era ahora un pensamiento algo más elaborado. El prólogo de un mal libro de Sigmund Freud, 'El malestar en la cultura', y esta obrita de Dostoievski a la que le he cogido tanta admiración me daban algo en qué ocupar la mente.

Y así es como nace un vicio, el de volver constantemente sobre las palabras, sobre los hechos, sobre los pensamientos, el de revisar con insistencia pasmosa todo aquello que te rodea, el de tener una justificación para no dormir, aunque mi insomnio fuese injustificable, porque siempre había algo en el fondo de todo que actuaba como motivo para revisar la metódica agenda de la locura imperante. Y si a menudo todo discurre por las fuentes ineluctables de una reflexión que persiste, tal vez se deba a ese libro, también. Por eso me rehúso a dar crédito a lo que se dice sobre un libro, porque podría ser otro Netochka Nezvanova, otro que no me planteaba leer, otro que parecía no prometer nada y que, en el curioso orden de las cosas, no necesitaba prometer para cumplir.